martes, 3 de mayo de 2016

Puedo decir NO

Las únicas explicaciones públicas las escribiré aquí...

Bien dicen que no juzgues cuando no sabes que es lo que le está pasando al otro.
Y yo últimamente me siento muy juzgada.  No está padre. No me gusta llorar mi situación pero así es, soy una mamá sola que a veces, la mayoría de las veces, no sabe qué hacer ni qué decidir, a veces solo me mueve la intuición, a veces solo quiero salir corriendo y llorar.

No, no soy una mamá perfecta, ni mis hijos son los niños mejor portados del mundo, no espero que el mundo reconozca mis esfuerzos o que me aplaudan o que me digan que buen trabajo estoy haciendo... Lo único que quiero es que me dejen de chingar. Perdón mi francés, pero es la verdad. Siento esa presión total de las personas por decirme lo que tengo o no que hacer, mi vida no funciona al cien porque aún no puedo recuperarme, soy autosuficiente pero no independiente, emocionalmente me siento con una fatiga impresionante, mis decisiones no son solo mías, afectan a los dos personajes más importantes de mi historia y mi historia se desvorona cada vez que alguien voltea y me señala con el dedo.

Tengo el derecho a decir que no, que no veas a mis hijos porque los lastimas con tus respuestas evasivas y frías, si no les llamas o no les escribes no estás fortaleciendo ningún vínculo y yo no puedo seguirles mintiendo, mi corazón se rompe cada vez que mi hija de cuatro años piensa que su papá se murió, porque en realidad es lo único que percibe y que mi hijo de siete voltee enojado con ella y le diga "no digas eso porque no se murió" pero algo en el fondo si lo hizo y eso no está en mis manos ni lo puedo cambiar y me duele. Quisiera que su infancia hubiera estado plagada de momentos únicos con un papá que los llevara al cine, a comer, al parque, que les hiciera cosquillas hasta hacerse pipi, que les jugará todas las bromas posibles, que los bañara cantando ópera, que les contara cuentos con tono yucateco, que sea el culpable de comprarles un gato aunque yo los odie, que volvieran a tener esos recuerdos que mi hijo aún guarda en su corazón como su único tesoro de ti. El tesoro monetario que tú puedes darles hoy a ellos se les va a olvidar mañana porque el dinero no puede comprar esos momentos. No estás y no vas a estar, así que procura solo no lastimarnos más con tus pretextos banos.

Tengo el derecho a decirles querida familia política que no quiero que estén en mi vida, porque si en dos años no les importó como me las arreglé, creo que ahora tampoco. Ni como apoyo moral pueden servir, no creo que deberían de sentirse orgullosos de la situación, la versión que ustedes pueden tener es muy personal, aunque yo les escribiera detalladamente cómo es y en lo que se ha convertido ustedes no me creerían porque llama más la sangre que los errores descomunales. Aunque sí el propósito es fomentar una relación con mis hijos, son más que bienvenidos a nuestra vida, yo quiero que ellos los conozcan y los reconozcan, que hablen de ustedes con total naturalidad, que sepan que tienen una familia inmensa que los llena de amor... Pero para favores y quedar bien con su papá no estoy dispuesta a ceder.

Tengo el derecho a pedirte que no me exigas si no sabes cuánto me está costando reponerme, no necesito llorar enfrente de ti para que sepas lo triste que estoy todos los días en pequeños ratos, que lucho por no deprimirme y quedarme acostada en la cama, que lo único que quiero es dormir y cerrar los ojos porque a veces ya no sé qué hacer. Que quisiera irme y volar muy lejos pero en cada ala se sienta un pequeño niño para que lo abrace y no puedo ir muy lejos. Cada vez que veo mis fotos viejas siento nostalgia por no sentirme completa, que envidio a las parejas, que extraño dormir abrazada y que me susurren que todo va a estar bien. Solo déjame cuando me veas así, no me preguntes ni me cuestiones, no me juzgues por equivocarme o tener un mal rato. No soy perfecta, ¿sabes?.

Y tengo el derecho a pedirte que seas honesto, aunque me duela y me rompas el corazón, que me digas, porque prefiero llorar por desamor que vivir engañada como lo hice tanto tiempo. No me prometas nada ni me digas que vas a estar cuando también hace mucho que te fuiste (creo que realmente nunca estuviste), te creí cada palabra que me dijiste por eso te pedí que las dijeras con cuidado pero al final te gano la misma inmadurez que a mí y ahora estamos aquí, tragándonos el orgullo de no hablarnos.

...

Porque si realmente fuéramos honestos y dijéramos las cosas a tiempo no tendríamos que escribirlo en un blog esperando que lo lean.

viernes, 19 de febrero de 2016

Se Busca...

No sé en qué etapa estoy, tengo 34 años y sigo buscando el rumbo. A veces pienso que así es como me tocó vivir pero la verdad es que no quiero conformarme con eso. Quiero más, mucho más... Pero ser ambiciosa nunca ha funcionado en mi libro de la vida. Sigo teniendo problemas, soy la mujer más impaciente del mundo, me defiendo al grado de no caer bien, me estreso, respiro y me libero (aunque todo siga igual) y trató de seguir adelante sin tener un plan. Escandaloso, ¿no?. Lo único realmente escandaloso es que ya no trabajo en donde trabajaba antes y ahora soy una NINI en potencia. ¿Todavía se les dice así?
Tengo insomnio, hago de comer, me siento a ver películas las tardes enteras (casi estoy por convertirme en juez para Cannes), me divierto absurdamente en Facebook (últimamente la gente anda muy chistosa con esos GIFTS) y aunque pasó mucho y muy buen tiempo con mis hijos tengo la incertidumbre de que no tengo tiempo. 
Tengo miedo, mucho, de no tener tiempo para hacer todo lo que quiero hacer y demostrarles a mis hijos que "si pude". Me aterra no poder verlos crecer. No ser una buena madre. No encontrar el amor. No sobrevivir. 

Hace unos meses, caí en la cuenta de que mis hijos necesitan un papá, pero uno de verdad, que juegue con ellos y les enseñe cosas que yo no porque soy la mamá. 
Alguien que les hable con voz fuerte y cariñosa, que sea su cómplice en esas travesuras que una mamá no debe permitir pero que un papá haría divertidas, un papá, solo eso, un PAPÁ. 
Ahora que tengo tiempo para pensar -el tiempo es sabio- me doy cuenta de lo mucho que ayudaría que no estuviera soltera. A veces me sorprende porque no he podido reponerme del todo. 
Siento que cada mes que pasa hay una prueba de resistencia aún más difícil que la última. Ya no sé qué esperar. Y por lo mismo siento que no tengo tiempo... ¿?

Muy en el fondo de mi corazón quisiera que regresara y pudiera hacer su labor de papá, que volviera a construir recuerdos con ellos, que le importara un poco que no hay tiempo, que ellos crecen demasiado rápido y que no están listos para saber la verdad. Pero entonces recuerdo que le gusta más adoptar gatitos.

Estos días, mis hijos han estado enfermos, así que el insomnio no ha sido necesariamente falta de sueño. Y aunque mi instinto no es muy bueno, sé que hacer con ellos. 
Confió en el poder curativo de un abrazo, los besos y la sopita de mamá. Sé que no hay nada mejor para ellos que dormir acurrucados en mí y que saben que los amo con todo mi corazón porque puedo hacerlos reír cuando vomitan. 
Pero a veces quisiera que alguien estuviera a mi lado sosteniéndome el pelo a mi y que me tranquilice con un "todo va a estar bien", que me abrace tan fuerte que no tenga que sentirme incompleta nunca más. Quiero que quiera el paquete completo. Quiero que pase, si... sí quiero. No me voy a convertir en santa por no hacerlo, ni voy dejar de serlo.
Así que me he dispuesto a quitarme el luto. 

***
Para todas aquellas mujeres valientes que buscan rehacer su vida.